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Dejando ya esta parcela salmantina de la Peña Celestina y entrada a La Vaguada de la Palma, volvemos a las inmediaciones de la Plaza de Los Niños del Coro, nombre que hace memoria de la antigua fundación del Colegio de Los Niños del Coro. En dicho colegio se enseñaba a niños pobres que eran becados y pagaban su educación cantando en el coro de la Catedral. Éste, como ya sabemos, tenía por sede el edificio en vías de restauración que se alza en la calle Arroyo de Santo Domingo, haciendo esquina con la calle de San Pablo y abriendo su puerta frente al Hotel San Polo.

Nuestro desplazamiento hasta esta nueva plaza es debido a que entre ella y la Casa Lis se conserva todavía un pedazo de muralla que se encuentra oculta por viejas y humildes casas que el Ayuntamiento pretende demoler para descubrirla y rehabilitarla.

A tal efecto, el periódico “Tribuna de Salamanca” del día 1 de Julio de 1998 encabeza un artículo de la forma siguiente: “El Ayuntamiento eliminará las edificaciones entre la Casa Lis y San Pablo para descubrir la muralla. El P.P.  se compromete a compensar a los propietarios por la vía de expropiaciones o permutas. El Ayuntamiento recuperará la imagen histórica de la muralla de Salamanca entre la calle San Pablo y la Casa Lis. El derribo de los edificios y comercios adosados se efectuará de forma paulatina tras alcanzar acuerdos de expropiación o permuta con los propietarios afectados”. Dicho artículo se hacía eco de la decisión que tomó por unanimidad el Ayuntamiento salmantino con tal objeto el día anterior, es decir, el 30 de Junio de 1998, siendo concejal de urbanismo el militante del Partido Popular Jesús Encabo.

Iba a resultar una operación muy conflictiva, pero, a pesar de todo, dicho concejal  se puso rápidamente en marcha, ya que se trataba de un proyecto que había de realizarse  con vistas a la designación de Salamanca como “ciudad europea de la cultura del 2002”. Sin embargo, nada se había informado previamente ni negociado con los propietarios e inquilinos de las citadas viviendas y locales comerciales allí establecidos.

Siguiendo el lema de “divide y vencerás”, don Julián Lanzarote y don Jesús Encabo, Alcalde y Concejal de Urbanismo por el Partido Popular, pretendieron llegar a acuerdos individuales con los interesados. La polémica estaba servida. Los diarios locales y las gentes en sus casas o en los cafés no paraban de hablar sobre el asunto, ya que, aunque los grupos P.S.O.E. e I.U. (Partido Socialista Obrero Español e Izquierda Unida) de la Casa Consistorial habían votado afirmativamente en tal decisión del Ayuntamiento y la asociación vecinal BATEUN (Barrio de Tenerías y Universidad)  estaba también de acuerdo, dichos políticos de izquierda consideraban así mismo que  no se deberían permutar los inmuebles que tenían en una zona tan céntrica por otros que estuviesen más alejados y fuesen menos atractivos.

Uno de los vecinos, regente de una papelería, manifestaba que el catedrático don Luis Serrano Piedecasas ya le había dicho hacía dos meses que “estas casas iban a acabar tirándolas”. El responsable de la peletería don Carlos García Díaz, se mostraba reacio a aceptar el derribo del local que había adecentado con una importante inversión, aunque le prometiesen a cambio un local en la calle Toro, pues había llegado a estos edificios hacía catorce años y alquiló un local para convertirlo en bar, negocio que después traspasó para abrir la peletería y alquilar para sí la vivienda que hay sobre ella.

Ambos indicaban que no todos los restos de la muralla corresponden a época romana y que, si se dejara al descubierto, sólo se vería roca, la misma que se dinamitó para construir estos edificios, algunos de ellos con más de un siglo de existencia. Así mismo, criticaban el que este asunto se hubiese aprobado y saliese a la luz al llegar el verano, cuando muchos de ellos se marchaban de vacaciones y no podrían  reunirse para poder defenderse, además de no haber hablado nada con ellos previamente.

Entre los distintos inquilinos se encontraba la señora  Ana Costelo Curti, de origen chileno, que había visto correr los últimos cuarenta años de su vida en una de estas viviendas y, al igual que los demás, no entendía por qué debía marcharse.

El 21 de Julio de 1998, el concejal Jesús Encabo promete a los propietarios e inquilinos afectados ser generoso y justo a la hora de indemnizarles, afirmación  que no era más que una de tantas añagazas preparada para sofocar uno de los focos de conflicto vecinal más importante de aquel verano. Lo que pretendía el concejal era evitar o soslayar en todo lo posible la vía de las expropiaciones,  pues ésta sería una fórmula más lenta y escabrosa. Sin embargo, el deseo de los afectados no era irse mediante indemnizaciones o expropiaciones, sino el de rehabilitar sus respectivas casas y locales comerciales, tal como indicaron a Jesús Encabo dos de ellos, José Sánchez y Emilio Santos, quienes, igualmente, no entendían “el empecinamiento por derribar estas casas centenarias, mientras que en la ribera del puente se permite ocultar la muralla con nuevas edificaciones. Además, Patrimonio dijo que lo que había detrás de nuestras casas carecía de interés, ya que sólo el pretil es muralla”.

Así las cosas, el diario “El Adelanto” del lunes 19 de Octubre de 1998 muestra en su columnario este título: “Los vecinos de la muralla temen que el Ayuntamiento los desaloje. Acusan al edil de urbanismo, Jesús Encabo, de dejarlos en una situación de indefensión. Niegan que detrás de sus casas haya un muro romano y se oponen a abandonar las viviendas”.

El desarrollo de este artículo permite conocer el estado de confusión y de temor que embargaba a los afectados. Dice así: ”los vecinos de la muralla, en la calle Rector Esperabé, temen que el  Ayuntamiento los deje en la calle sin compensaciones o en condiciones inaceptables. Acusan al concejal de urbanismo, Jesús Encabo, de “actuar de mala fe”, y se niegan a abandonar sus viviendas, porque, al contrario de lo que afirma el equipo de gobierno municipal, detrás de los tabiques no existe una muralla romana.
Pero “nos quieren dejar  en la calle”. Con esta contundencia se expresaba ayer Emilio Santos, uno de los veinte vecinos afectados por la amenaza de expropiación”.

“Muralla romana. El P.P. Quiere derribar las viviendas y los locales comerciales existentes al inicio de Rector Esperabé para dejar al descubierto la muralla romana y convertir los solares en una zona verde.

Para compensar a los vecinos, Encabo llega a afirmar el pasado mes de Julio que sería “más generoso que justo” con los vecinos a la hora de pagar las indemnizaciones. No obstante, desde entonces, los afectados no han vuelto a recibir noticias del edil de urbanismo y se han ido enterando por la prensa de que los trámites están muy avanzados  para aprobar una reforma del plan especial que dejaría a estos edificios sin protección.

Eso significa que el Ayuntamiento podría declararlos en ruinas y derribarlos. Santos explica que esto demuestra la intención del responsable municipal de urbanismo: “ahora que ya está hecho dice que se reunirá con nosotros”.

Los afectados han solicitado de nuevo una reunión con Encabo para que “nos dé cifras y datos y, si es posible, que eche para atrás el proyecto”, comenta Santos.

Los vecinos creen que el P.P.  podría servirse de su mayoría absoluta para aprobar en cualquier pleno municipal la reforma del plan y consumar su proyecto. Luego, a la hora de negociar con los vecinos, esto ya serían propietarios de viviendas depreciadas, y, por tanto, las compensaciones podrían reducirse”

El mismo periódico, en su redacción del domingo 25 de Octubre de 1998 ofrecía otra columna titulada: “Cuestionan los restos de la muralla. El miembro de la Comisión Municipal de Patrimonio Julio Villar duda si merece la pena tirar las casas adosadas”.

En él se lee: “El empeño de los vecinos afectados por la decisión municipal de derribar las casas adosadas a la muralla del Paseo Rector Esperabé ha logrado formar un frente común. El P.S.O.E. e I. U.  apoyan  su causa y, además, cuentan con el respaldo del   miembro de la Comisión Municipal de Patrimonio Julio Villar. ¿Los restos que pueden aparecer son tan importantes como para tirar varios inmuebles?. Ésta fue la pregunta –dejada en el aire por el técnico en la reunión que mantuvieron los residentes con él y los políticos en la noche del viernes – y que ratifica la postura de los afectados”.

“Sólo roca. Detrás de las casas no hay nada; sólo roca”. La rotundidad con que se expresa Emilio Santos es el sentir común de los vecinos de la zona.  Para demostrar que sus palabras no son un brindis al sol, ayer invitó a “El Adelanto” a su propia casa para comprobar in situ el estado en que se encuentra la muralla.

“Esto era un terraplén, que tuvo que ser dinamitado para construir aquí las casas”, explica Santos mientras muestra las rocas sobre las que está adosado el inmueble que habita él y su familia. “Estas son las piedras encontradas en la zona, que se utilizan como contrafuerte”.  “Y las casas llevan aquí cien años”, subraya.

No obstante, ante la decisión del concejal de urbanismo, Jesús Encabo, de expropiar los inmuebles para derribarlos, decidieron asegurarse de qué había detrás de sus viviendas:  “Hemos quitado el yeso para comprobar si había restos romanos y no hay nada””.

“Informe técnico.

Aún así, reta al edil popular a que presente un informe técnico que justifique la necesidad de derribar las casas. “Aquí no ha venido ningún arqueólogo para ver lo que hay”, advierte Emilio Santos.

Recuerda que hace varios años   se cayó una vivienda adosada a la muralla y tuvieron que venir expertos en Patrimonio para corroborar si se había producido algún daño artístico. Su conclusión es que con el desplome nada se había perdido.

Jesús Encabo se ha convertido para los afectados por el derribo de las casas de la muralla en la causa de sus males. Santos cuestiona la “generosidad” que muestra el concejal de urbanismo cuando promete sustanciosas expropiaciones. “Es fácil ser generoso con el erario público”, afirma.

Los vecinos de Rector Esperabé recuerdan que fueron ellos quienes solicitaron una reunión con Encabo para que les explicara por qué quiere dejar la muralla libre. “Nos prometió que volveríamos a encontrarnos  en Octubre y no fue así y ahora nos dice que la cita será en Noviembre”.

En su opinión el edil popular está esperando a ver de cuanto dinero dispone en los presupuestos del  próximo año para saber el margen de negociación con el que cuenta”.

“Recogida de firmas.

Empeñados en utilizar todos los argumentos con que puedan contar, estos residentes aprovecharán hoy el rastro para recoger firmas a  favor de su causa, con la intención de poner a la opinión pública de su parte.

Por otro lado, ayer compraron más tela para hacer nuevas pancartas, que cuelgan en sus casas para acentuar sus reivindicaciones.

La unión entre los afectados por la posible expropiación de los inmuebles que quiere llevar a cabo el Ayuntamiento resulta absoluta”.

“Quejas. Hasta la Junta y el Ayuntamiento.

El apoyo del P.S.O.E. e I.U. a los vecinos de la muralla no será solamente moral. El procurador regional de la coalición de izquierdas Santiago Sánchez Vicente formulará una pregunta escrita y otra oral en las Cortes Regionales para conocer la opinión que tiene el ejecutivo regional sobre la intención del equipo de gobierno municipal.

Por otro lado, los afectados están barajando la posibilidad de intervenir en el próximo pleno que celebre la Corporación de la Casa Consistorial para ofrecer su opinión sobre el proyecto de los populares. Tanto el P.S.O.E. como I.U. votarán contra el P.P.”

“Moradores. Amenaza para cuatro inmuebles.

Son cuatro los inmuebles que serán derrumbados en el caso de que prospere la iniciativa del P.P.. Su ocupación es variopinta, ya que dan cabida a cuatro negocios, cuatro pisos para inquilinos y otros cinco para propietarios.

Una clínica veterinaria, un bar y una tienda de ropa son los negocios ubicados en esta zona del Paseo del Rector Esperabé. En cuanto a los residentes, viven familias, solteros y viudas . Algunas casas presentan mejor aspecto que otras,  pero en ningún caso puede decirse que estén a punto de derrumbarse. La mayoría de ellas tienen una antigüedad de unos cien años”.

Al mes siguiente, “El Adelanto” del sábado 7 de Noviembre titulaba así otro de sus artículos:  “Reto a los afectados por la muralla. El Concejal de Urbanismo, Jesús Encabo comunica a los vecinos de esta zona que se reiniciará el expediente. Los propietarios elaborarán un informe contradictorio al del arqueólogo territorial y lo presentarán al Consistorio”. La tinta vertida en él  dibuja la siguiente escritura:

“El Ayuntamiento reiniciará el expediente de las casas que el Consistorio quiere expropiar para dejar libre la muralla. Así lo manifestó ayer el Concejal de Urbanismo, Jesús Encabo, después de mantener una reunión con alguno de los afectados. En el encuentro, el edil se comprometió a volver a “empezar de cero” con esta cuestión y manifestó a los vecinos la posibilidad de que se elabore “un informe contradictorio al realizado por el arqueólogo Nicolás Benet sobre la muralla”. En palabras de Encabo, para que este estudio sea válido deberá ser realizado por un experto en la materia.

Otra de las conclusiones a las que se llegó en la reunión, celebrada en el salón de plenos del Ayuntamiento, fue la de nombrar a tres o cuatro representantes de los vecinos con el fin de que sean éstos los que dialoguen con el concejal en próximas ocasiones. Esto no significa que no se estudie cada “situación personalmente ya que hay gente que quiere otra vivienda y vecinos que desean dinero”, explicó el edil”.

“Posibles destinos.

Si finalmente llegan a expropiarse las casas, el concejal de urbanismo manifestó que “existe la posibilidad de albergar a los vecinos en otras casas del barrio antiguo”. El solar de La  Vaguada, donde se pensó ubicar el cuartel de la policía local sería, según señaló Encabo, una de las zonas donde podrían vivir los vecinos. En cualquier caso, el concejal aseguró que estudiará detenidamente cada caso, ya que al existir propietarios, inquilinos, viviendas y negocios, cada caso es diferente. Con el fin de llevar un control de cada situación, el primer teniente alcalde manifestó que a partir de la próxima semana uno de los técnicos municipales, Manuel García Conde, comenzará a estudiar y valorar cada situación.

Una vez adoptada la postura de reiniciación del expediente, éste se someterá a una exposición pública y a una fase de periodo de alegaciones. Encabo señaló que en este caso no será necesario que este nuevo proyecto pase por el pleno.

Hasta que no haya un “acto administrativo firme”, por el que se apruebe la modificación, no podrán realizarse nuevos cambios”.

“La otra cara de la moneda. Los residentes esperarán la próxima respuesta del Ayuntamiento.

Los afectados de las casas del Rector Esperabé, lindantes con la muralla, también dieron su punto de vista después de la reunión mantenida con el primer teniente alcalde.

Los vecinos calificaron de “cordial y agradable” el encuentro mantenido con el concejal y todos coincidieron en que la postura del edil había cambiado respecto a la que mantuvo en la última reunión tenida el pasado 21 de Julio.

En palabras de uno de los afectados, Emilio Santos, “no tenemos muy claro si la reiniciación del expediente nos va a beneficiar o perjudicar, pero por lo menos ha habido un cambio de postura”.

Santos explicó que los vecinos ya se han puesto en contacto con una empresa arqueológica para encargar un informe de la muralla, con el fin de “demostrar al Ayuntamiento que no es una muralla, sino una cerca antigua”, explicó uno de los afectados.

Los vecinos de las casas que el Ayuntamiento pretende expropiar aseguran que no quieren dinero ni otra vivienda, “sino seguir viviendo en nuestras casas y con nuestros negocios”. Emilio Santos explicó que lo único que está haciendo el Ayuntamiento es “poner la ciudad a los pies de los turistas sin tener en cuenta los intereses de los ciudadanos que somos los que vivimos aquí y los que realmente hemos construido la ciudad”.

Ahora, los vecinos esperarán a la respuesta que les dé el Ayuntamiento después de que presenten el informe a finales de la próxima semana”.

“El apunte. Más zonas implicadas.

El descontento generalizado de todos los vecinos se incrementa porque no entienden por qué el Ayuntamiento sólo quiere expropiar las casas cercanas a la muralla.

Según manifestaron los afectados “hay otras viviendas y edificios que también molestan y de esos no se ha dicho nada”. Emilio Santos, uno de los vecinos, señaló que “el propio informe realizado por el arqueólogo, Nicolás Benet, dice que hay más inmuebles que perjudican la vista de la muralla, por eso no es justo que sólo se esté negociando con las nuestras”. El edificio que se construyó en Canalejas “es ejemplo de ello””.

La cuestión se le ponía cada vez más difícil al Ayuntamiento salmantino, a pesar de que en 1991, el Servicio Territorial de Cultura de la Junta Autonómica de Castilla y León había decidido incoar el expediente de Declaración de Bien de Interés Cultural  en la categoría de “monumento histórico” a favor de las murallas, tanto de los restos que aún se conservan como los que pudieran  aparecer después como consecuencia de las excavaciones arqueológicas dedicadas a la rehabilitación de las mismas. Los interesados salieron el domingo 18 de Octubre de 1998 por la mañana en paseo por el rastro con pancartas reivindicativas y colgaron otras en sus balcones y ventanas (foto 48) para exigir que el concejal de urbanismo, Jesús Encabo, los recibiese, tal como habían expresado el día anterior al concejal socialista Jorge Sánchez Olivera.

La respuesta se conocía por “La Gaceta” del 1 de Diciembre de 1998, donde los lectores pudimos saber que la Consejera de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León, doña Josefa  Fernández Arufe, apoyaba la decisión del Ayuntamiento de derribar las casas adosadas a la muralla y manifestaba que la Junta de Castilla y León era del mismo parecer, pues la Comisión Territorial de Patrimonio había acordado derribar los cuatro inmuebles que estaban pegados a la muralla en el Paseo del Rector Esperabé. Este acuerdo había sido adoptado por la Comisión Territorial de Patrimonio en su reunión del 29 de Septiembre de 1998.

Pancartas  reivindicativas en las casas adosadas a la muralla.
Pancartas reivindicativas en las casas adosadas a la muralla.

Ante tal propósito, el procurador de Izquierda Unida y secretario provincial de este partido político, don Santiago Sánchez Vicente, mostró su preocupación porque la Junta amparase la decisión del Ayuntamiento, además de cuestionar la diferencia de valoración y actuación tenida respecto a otros edificios, tal como el situado en la zona de La Vaguada de la Palma y otros que, a pesar de existir muralla, se han construido por delante y por detrás de ella, con lo que han quedado ocultas. Don Santiago Sánchez acusó así mismo a la Junta y al Ayuntamiento de permitir estos derribos “con intenciones que rozan lo especulativo”, pero ello no preocupó al Partido Popular, ya que el diario local “Tribuna de Salamanca” del sábado 13 de Febrero de 1999 decía que la Comisión Municipal de Patrimonio había acordado el día anterior “la aprobación del avance de modificación del plan especial que protege las casas adosadas a la muralla en el Paseo del Rector Esperabé, que persigue liberar esta zona mediante el derribo de estos edificios”. Así mismo, este mismo periódico apuntaba que dos días después, el 15 de Febrero, el concejal Jesús Encabo se reuniría con los vecinos afectados.

Así pues, el día 12 de Febrero se reunía la Comisión Municipal de Patrimonio y aprobaba en votación de sus trece miembros el avance de modificación del referido plan especial, donde estos edificios están calificados como de  “protección ambiental”. La votación aprobó la postura del señor Encabo con seis votos, ya que cinco de los miembros de la Comisión se abstuvieron y dos votaron en contra. Sin embargo, quizás por lo complejo y  complicado del procedimiento a seguir y los ajustadísimos informes que le iban llegando de las comisiones que debían entender sobre el asunto, el concejal de urbanismo acabó por desistir del derribo de aquellos inmuebles, según declaraba “La Gaceta” del 16 de Febrero de 1999. Sin duda, con la lectura de esta prensa, los afectados recobraron la calma perdida durante aquellos ocho meses llenos de incertidumbre, pues en ella se decía que el día anterior les había sido comunicado su renuncia al proyecto de librar de las edificaciones al monumento que constituye nuestra muralla.

En cuanto a la votación recientemente citada, los seis que votaron a favor fueron los miembros del Partido Popular Jesús Encabo, Pilar Fernández Labrador, los arquitectos Fernando Bueno, Ricardo Rodríguez Pérez-Navas y Adolfo Domínguez, así como el dirigente de la asociación de vecinos Luis Delgado. En contra votaron los profesores Teresa Ustáriz  y Julio Villar, que representaban al P.S.O.E. y a I.U.. Las abstenciones se debieron a los arquitectos Manuel García Conde, Agustín Ferreira Villar, y los representantes del Colegio de Arquitectos, de la Universidad Civil y  Universidad Pontificia. ¿Sería tal vez este tan dispar resultado de la votación el que indujo a Jesús Encabo a tal renuncia?.

La respuesta aparece en el diario “El Adelanto” del martes 16 de Febrero de 1999 con el siguiente título:

“Las casas de la muralla se salvan. El concejal Jesús Encabo decide paralizar el expediente de demolición tras reflexionar durante el fin de semana. Las cinco abstenciones y los dos votos en contra dentro de la Comisión Territorial de Patrimonio motivaron el cambio”.

En él leemos: “los vecinos de la muralla pueden descansar tranquilos: el Ayuntamiento no tirará sus casas y negocios. El concejal de urbanismo, Jesús Encabo, comunicó ayer a una representación de este colectivo la decisión municipal de paralizar la modificación del plan especial del recinto histórico.

El edil popular señaló que durante el pasado fin de semana ha estado reflexionando. Pese a que los miembros de la Comisión Municipal de Patrimonio votaron mayoritariamente a favor de iniciar el expediente de demolición de los inmuebles, Encabo tuvo en cuenta la falta de consenso que existía.

Trece miembros. De las trece personas que componen este órgano consultivo, respaldaron la iniciativa municipal los arquitectos Fernando Bueno, Ricardo Rodríguez Pérez-Navas y Adolfo Domínguez, el presidente de la asociación de vecinos del Barrio Antiguo, Luis Delgado, y el propio concejal de urbanismo, Jesús Encabo.

Se abstuvieron el técnico municipal Manuel García Conde, la representante del Colegio de Arquitectos, el arquitecto Agustín Ferreira, la vicerrectora de economía, Carmen Pol, el representante de la Universidad Pontificia y el secretario de la Comisión, Enrique  -López-  Sagués. Los votos en contra fueron dos y pertenecieron a los representantes de Izquierda Unida, Julio Villar y del P.S.O.E., Teresa Ustáriz.

Asuntos como el derribo de los inmuebles de la muralla “deben tener un respaldo mayoritario”, afirmó Encabo. Pese a que el edil popular manifestó el pasado viernes que los votos mayoritarios en la Comisión Municipal de Urbanismo daban luz verde a su expropiación, la ausencia de unanimidad le ha llevado a cambiar de opinión.

“Gran sorpresa”.

“Tuve una gran sorpresa al no encontrar un respaldo mayoritario”, señaló, máxime cuando “desde Junio para acá existía consenso” sobre la propuesta.

“No contar con la Universidad ni con la Pontificia hacían desaconsejable continuar con el expediente”, manifestó el concejal de urbanismo, “en política hay que saber encajar estos cambios”.

“El Apunte.

Los afectados: “estamos encantadísimos y nos gustaría rehabilitar nuestros edificios”. “Encantadísimos”. Así se mostraba ayer la veintena de vecinos de la muralla. El 1 de Julio del pasado año comenzó para ellos “la pesadilla”, como ellos califican a la decisión municipal de iniciar un expediente para derribar los inmuebles adosados al muro. Dejar libre el lienzo era el objeto de este proyecto, que se basaba en informes técnicos.

Carlos García, uno de los afectados, indicó que se encuentra “muy a gusto” con la nueva decisión adoptada por el Ayuntamiento.
Emilio Santos, vecino suyo, apuntó el interés que existe entre los residentes de rehabilitar las casas. “Esperamos que el Ayuntamiento no pondrá problemas a ello”, indicó”.

“Subvenciones.

Jesús Encabo  aseguró que no existe ningún problema para ello, aunque sí indicó la dificultad de obtener subvenciones para este tipo de iniciativas: “sólo se dan para abandonos o desalojos”.

Sin embargo, la principal preocupación de los vecinos de la muralla no es esta ahora. De momento sólo piensan celebrar la “batalla” que han ganado al Ayuntamiento. “No me atrevía ni a seguir invirtiendo en mi negocio, porque no sabíamos en qué podría acabar esta historia”, aseguró Carlos García, que es propietario de una tienda de piel.

Tal era la preocupación que existía entre los residentes de estos inmuebles que, nada mas acabar la reunión, llamaron al resto de los vecinos, para comunicarles la noticia. “Que nadie dude del valor histórico de estas casas, que están dentro del entramado histórico de la ciudad”, subrayó Emilio Santos.

Las risas y el buen humor que primaba en todos ellos daba la talla de lo importante que resultaba para ellos mantener sus viviendas”.

“El análisis. El P.P. persigue el consenso.

En poco más de una semana, el equipo de gobierno municipal ha alcanzado el consenso en dos asuntos donde se había mostrado especialmente inflexible: el puente Príncipe de Asturias y las casas de la muralla.

Pese a la continua oposición mostrada por los vecinos del Paseo del Rector Esperabé, Jesús Encabo siempre quiso seguir adelante con el proceso de expropiación.

Tras tomar la decisión definitiva, y pese a contar con el aval necesario para iniciar el trámite administrativo, el concejal de urbanismo prefirió dar marcha atrás a este proceso que se anunciaba largo”.

Por fin, quizás debido a la cercanía de las elecciones municipales de Junio de 1999, el Ayuntamiento presidido por el Partido Popular parecía haberse dado cuenta de la gran verdad que apuntaba algunos días antes, en el apartado de “Cartas al director”   del periódico “Tribuna de Salamanca”, Don Francisco Muñoz López. Este decía que con ello  se evitará el que “en aras  de ganar para el visitante una postal turística de una incógnita muralla que siempre se llamó cerca”, se pierda la acera y las casas más singulares y homogéneas que quedan de la Salamanca de fines del  siglo XIX. Sí, porque esta fila de casitas, junto con la “Casa Lis”, que es de la misma época, forman un original conjunto que resulta atrayente, ya que conjuga la arquitectura popular de las primeras  con la propia de la alta burguesía de aquel momento que ofrece la “Casa Lis”.

De igual manera que ocurrió con esta casa señorial, que por desidia o abandono pudo acabar en la ruina y no fue así gracias al empeño que puso en su restauración y rehabilitación como museo el alcalde socialista D. Jesús  Málaga Guerrero, sería un grande y grave error despreciar la importancia urbanística que tienen en la zona  estas casas decimonónicas. Además, en Salamanca, como en cualquier otra población del mundo,  “el tejido urbano lo tejen sus habitantes”, por lo que   expulsar de sus casas y negocios a varias familias, buscando una más que dudosa perspectiva, “es una aberración”.

Estas casas adosadas que el Ayuntamiento pretendía derruir en el Paseo del Rector Esperabé, a partir de la Casa Lis se tildaban con los números 29, 31-33, 35-37 y 39-41. La número 29 carecía de locales comerciales y la vivienda estaba ocupada, en calidad de propietario, por Emilio Santos Airas y familia. En el número 31-33 tenían sus casas en propiedad las familias de los señores: Manuel Salazar Bermúdez , en el Bajo Izqda. José Sánchez Andrés en el 1º Izqda. Luisa Pérez Sánchez en el 1º Dcha. Y Eduardo Hoyos Marcos en la Buhardilla. En el número 35-37 habitaba como inquilino Carlos García Díaz, quien, también como arrendatario, era dueño de la peletería “Yamila” desde hacía 10 años, cuyo local se encontraba a la derecha de la puerta de entrada al edificio, según lo observa el espectador. En este mismo inmueble residía como inquilino Damián Salvador Miguel, quien, desde hacía 11 años, regentaba el bar “Distrito Sur”, instalado en el local que flanquea dicha puerta por el otro lado. En el número 39-41, doña  María José Gil Castillo había alquilado desde hacía 4 años el local que acogía su clínica veterinaria “La Paz”, la cual vemos a la derecha de la puerta. Y a la izquierda de la misma se advierte otro local que Manuel Salvador Miguel había convertido desde 8 años antes en el bar “Puerta del Sol”. Incluso, en este mismo edificio  vivía como arrendataria desde 40 años atrás la española de origen chileno doña Ana Constela Curti, que contaba 70 años de edad. En suma,  diez personas que, con sus familias, alcanzaban un número de residentes que supera los 20.

Todos estos vecinos de las citadas casas, ante el patente enfrentamiento existente con el presidente de la asociación B.A.T.E.U.M., Don Luis Delgado, decidieron dar los  primeros pasos para formar una nueva asociación, llamada “Mi Barrio”. Eran cerca de 30 personas y pensaban que era la mejor manera de defender sus intereses. Desde esta plataforma asociativa deseaban cumplir varios objetivos, siendo el más fundamental continuar su oposición al plan municipal de desahucio de sus casas y negocios, ya que contaban con un informe propio que analizaba el asunto, el cual había sido redactado por peritos expertos en diferentes materias. Dicho informe testimonia el nulo interés arquitectónico e histórico que tiene la pared sobre la que estában adosadas las casas. A este respecto había de tenerse en cuenta que la vieja cerca, sobre la que en época romana se siguió levantando la muralla, llegaba desde la Puerta del Sol, que se abría en las inmediaciones de la actual casa de Las Conchas, hasta el lugar en que luego se construyó el Colegio Mayor de San Bartolomé, hoy Palacio de Anaya. Luego continuaba  desde la Puerta de San Sebastián, abierta en la parte media de la actual calle de El Tostado, hacia lo que, en las cercanías del posteriormente construido Seminario de Carvajal, se encuentra lo que se conocía y se conoce como “cubo de la muralla”, sito en la Plaza de los Niños del Coro, que se creó en la segunda mitad de 1997. Desde aquí, según señala el historiador D. Eleuterio Toribio Andrés en el libro que escribió en 1944 con el título de “Salamanca y sus alrededores”, la muralla “volvía a entrar en piedra natural hasta la Puerta del Río”.

Otro de los fines primordiales de la asociación “Mi Barrio” era convencer a la Casa Consistorial de que dejase El Rastro donde estaba, es decir,  en la ronda entre puentes que forman los paseos de “El Desengaño y de El Rector Esperabé y la empedrada cuesta con  la “Cruz de los Ajusticiados”, situadas ante la entrada sur de la calle Tentenecio. Por tanto, donde la calle de Gibraltar une su hormigonado pavimento con los igualmente trabajados de las de Veracruz y Tentenecio, el casco antiguo intramuros de la ciudad se abre a un espacio empedrado conocido como  la “Puerta de Aníbal” o “Puerta del Río”; lugar donde La Inquisición ajusticiaba a judíos y herejes ante la pétrea “Cruz de los Ajusticiados” que memoriza la existencia de un crucero anterior; cruz que se haya flanqueada por dos escaleras de piedra que descienden hasta la calzada del Paseo del Rector Esperabé como parte de la antigua y a la vez primera carretera de circunvalación de la ciudad, donde entonces se instalaba El Rastro.

Desde esta cruz o desde el otro lado del paseo se advierte con toda precisión la fachada de la Casa Lis, cuya portada parece mirarnos circunspecta. En esta fachada observamos largas galerías con columnas de hierro que han sido edificadas sobre parte de la antigua muralla romana que aún conserva la ciudad. En ella se dibujan perfectamente las dos plantas que conforman la casa y una cenefa de medios azulejos que, estirándose por la planta baja, son una bella muestra de cerámica vidriada salida a principios del siglo XX del alfar y taller de pintura segovianos de Daniel Zuloaga; cenefa azulejina que parece servir de soporte a las férreas columnas que constituyen los nervios del acristalamiento total de la fachada.

Este Paseo del Rector Esperabé que, paralelo al río Tormes, discurre a lo largo del casi deshabitado barrio de Santiago, más la parte de la “Ribera de Curtidores” que conocemos como Paseo del Desengaño hasta su enlace con el Paseo de San Vicente y la confluencia de la antigua y ya desaparecida Puerta de Los Milagros que da acceso a La Vaguada de La Palma, es lo que constituía el emplazamiento de “El Rastro”. Por tanto,  a él se llegaba desde la margen izquierda del río a través de tres puentes: el de Enrique Esteban, conocido también como “Puente de Hierro”, el Puente Romano y el Puente de Sánchez Fabrés o de las Salas Bajas.

El rastro en los Paseos de Rector Esperabé y del Desengaño.
El rastro en los Paseos de Rector Esperabé y del Desengaño.

En este tramo, desde 1988 y por acuerdo del Ayuntamiento salmantino se había instalado el popular mercadillo de domingos y festivos conocido como El Rastro;  mercadillo  que  durante algunos años antes estuvo enclavado en la Plaza del Oeste y las calles de sus alrededores. No obstante, en 1999, la Casa Consistorial  estaba ya proyectando trasladarlo en breve a los terrenos de La Aldehuela de Los Guzmanes.

Para mayor abundamiento de datos en este conflictivo capítulo y en toda la obra, transcribo íntegramente el acta constitucional de la nueva Asociación denominada “Mi Barrio”, a fin de que ustedes, amigos lectores, tengan constancia de ello y puedan seguir el curso de sutrayectoria, a la vez que deseamos y auguramos para ella un espléndido futuro.

ASISTEN: Sra. Dª A. Constela, Sr. D. E. Santos, Sr. D. JMª Mesonero, Sr. D. M Fresno, Sr. D.D. Salvador, Sr. D. J.J. Andrés, Sr. D. A. González, Sr. D. A. Mediavilla, Sr. D. JMª Pérez y Sr. D. M.A. Báez.

ACTA. ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE LA ASOCIACIÓN

En la ciudad de Salamanca, siendo las 20,30 horas del lunes día 29 de Marzo de 1999 , se reunen los Sers. Y Sras. Sr. D. C. García que se indican al margen de la página (precisados con exactitud en el nombramiento de cargos), en el lugar Boutique Yamila, C/ Rector  Esperabé,  37,  bajo,  según  convocatoria previamente  anunciada en distintos lugares y  establecimientos del barrio, para constituir la Asociación de Vecinos “MI BARRIO, EXTRAMURO, de Salamanca” como principal punto de la Convocatoria iniciándose la sesión media hora más tarde de dicho día y hora en 2ª Convocatoria en el Local “Bar Mosquito” C/ Palominos nº 27, para tratar y ACORDAR LOS ASUNTOS:

En primer lugar se expusieron los motivos de la Constitución de la Asociación que nace civilmente a consecuencia de no ver representados los legítimos interese vecinales en las asociaciones existentes en la zona, motivando a los vecinos del lugar la necesidad de promover e impulsar la creación de una verdadera Asociación de Vecinos que represente el interés  general de todos sus habitantes. Así pues, ante la exposición de los Estatutos de la Asociación (Modelo),  la Asamblea en cuanto a Estatutos se refiere ACUERDA  por unanimidad Reformar lo siguiente: Art. 1º Apartado 1.- La asociación se denominará: ASOCIACIÓN DE VECINOS “MI BARRIO, EXTRAMURO SALAMANCA”, con sede  según indica el artículo 3º estatutos a la C/ Paseo Rector Esperabé nº 27-41, 37008 – Salamanca en los locales existentes (hasta que se disponga de local o locales propios para dichos fines como SEDE de la  Asociación.
Referente a los fines de la Asociación Art. 2º (Estatutos) además de los fines socio-culturales, deportivos, etc. que se indican, se amplía con altura de miras también a fines: SOCIO-ÉCOLO-NÓMICOS, es decir, actividades que contengan parámetros con factores sociales, ecológicos y económicos sin ánimo de lucro osea fines no lucrativos. En relación al Art. 4º (Estatutos) se amplía el ámbito territorial de acción por si hubiere lugar a actividades en Provincia, Región o Comunidad Autónoma o Nación. Y por último en referencia al Art. 34 de Estatutos, se deja libre la elección para en su momento elegir una Entidad, Fundación o Asociación con fines análogos.

En segundo lugar, se pasó al nombramiento de Cargos de la Junta Directiva, ACORDANDO LA ASAMBLEA LOS SIGUIENTES NOMBRAMIENTOS ENTRE LOS ASOCIADOS CONSTITUYENTES:

PRESIDENTE: D. EMILIO SÁNCHEZ AIRAS,
VICE-PRESIDENCIA: D. MANUEL FRESNO  MARTÍN
D. DAMIÁN SALVADOR MIGUEL
Dª LUISA PÉREZ SÁNCHEZ,
TESORERO:  CARLOS GARCÍA DÍAZ,
SECRETARIO: MIGUEL ANGEL BÁEZ MONTERO,
VOCALES: D. Antonio González Sánchez
D. Juan José Andrés Hernández
D. Jose María Mesonero González
D. Apuleyo Mediavilla Fontaneda
Dña. Lucía González Miguel
Dña. Mª José Gil Castillo
Dña. Ana Delfina Constela Curti

La Asamblea Constituyente acuerda abrir una cuenta en Caja-Duero  para los fines de la Asociación, autorizando la disposición de fondos a doble firma entre La Presidencia, Tesorero y Secretario, con la indicación de los D.N.I. de los que en principio dispondrán de dicha autorización. Así mismo la Asamblea acuerda establecer una cuota de Asociado de 1000 pts. Por persona y año en el momento de hacerse socio, al tiempo que determina que la Asamblea General se celebrará al menos una vez por año en principio a ser posible al final del primer Trimestre de cada año y la Junta Directiva podrá reunirse cuantas veces lo considere y acuerde conveniente, quedando autorizada por los socios de la Asamblea Constituyente a promover cuantas comisiones consideren oportunas y a entablar relaciones con todo tipo de asociaciones, entidades particulares, etc, para los fines de la Asociación ACORDANDO los socios constituyentes solicitar federarse en FEVESA (Federación de Asociaciones de Vecinos de Salamanca y provincia) con el envío de la carta correspondiente, al igual que solicitar y tramitar el poder participar en las comisiones y consejos del Ayuntamiento, como medio-ambiente, urbanismo, patrimonio, salud, 3ª edad y juventud, etc, con la finalidad de que cualquiera de los socios constituyentes puedan asistir como delegado con voz y voto a los consejos y comisiones del Ayuntamiento y Federación en representación de la Asociación de Vecinos.

En tercer lugar, aprovechando la reunión de la Asamblea Constituyente, los vecinos de la Asociación ACUERDAN solicitar al Exmo. Ayuntamiento, Junta, diputación y demás organismo competente las ayudas pertinentes a que den lugar los fines de la Asociación, así como, los locales que hubiera disponibles para Actividades diversas de la Asociación de Vecinos, solicitando como ejemplo de sus fines con actividades socio-écolo-nómicas con fines no lucrativos la instalación de recogida selectiva de residuos, tales como vidrio, papel, pilas, etc. para su reciclaje en los puntos más estratégicos (esquinas, bares, etc.) contando con la colaboración y ayuda de la Asociación para el mejor logro de los fines de reciclaje. Del mismo modo, la Asociación de Vecinos considera conveniente la posibilidad de disponer de un Centro de Salud en el barrio o inmediaciones con el fin de evitar el desplazamiento de personas con dificultades que lo necesiten.

Por último, conectando con el interés de los Vecinos del Barrio, la Asamblea Constituyente de la Asociación de Vecinos, manifiesta estar en desacuerdo con la desaparición del Rastro en fecha aún por conocer, por ello y en caso de que no sea posible volver atrás de tal decisión, solicita al Exmo. Ayuntamiento, disponer en su lugar de dicho espacio peatonal las vísperas  y días de fiesta para poder llevar a cabo otras actividades culturales de diversa índole que permitan mantener un espacio vital alegre y saludable para pequeños y mayores en días de fiesta.

Y no habiendo más asuntos sobre los que tratar, se levantó la sesión en el lugar y fecha al principio citados, firmando como prueba de conformidad de lo expuesto y en representación de la Asamblea de la Constitución de la Asociación de Vecinos “Mi Barrio, Extramuros de Salamanca”. Los Socios Constituyentes.

PRESIDENTE        TESORERO        SECRETARIO

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