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En la semana de ferias y fiestas de Septiembre de 1996, al realizar una visita a los restos de este templo, advierto por el exterior la fachada occidental que construyó delante de la original el arcediano de Alba de Tormes y luego obispo de Salamanca don Francisco Sánchez de Palenzuela (foto 35). En ella se abre una puerta de arco de medio punto que daba entrada al templo, y, aproximadamente medio metro más arriba de la misma, se advierte un vano rectangular que se alarga en vertical. Se trata de una ventana que algún día pudo tener antepecho de hierro, pues en un lado de la misma quedan aún restos férreos. Por encima de dicha ventana, abarcando prácticamente toda la fachada, vemos una especie de amplio  y  bello alfiz, mientras que por encima de este se abre un balcón.

El arco de medio punto que ofrece la puerta aparece adovelado, y,  sus dovelas lucen en el frente la labra de flores de cuatro pétalos que, dispuestos a modo de cruz, terminan en una especie de punta de flecha. Consta de la piedra  que hace de clave y cuatro dovelas más a cada lado de la misma, y, comenzando por la izquierda a la vista del espectador, apreciamos que la primera dovela está ornamentada con dos flores, la segunda con tres, la tercera con dos y la cuarta con otro par de flores, mientras que tres son las que ostenta la clave. Las cuatro dovelas de la otra mitad del arco muestran la misma decoración floral que las cuatro piedras primeras.

En cuanto al alfiz, el tramo vertical que vemos a la izquierda arranca de un conjunto ornamental que, a modo de triángulo,  conforman: dos carneros con larga cola de reptil y la vista frontal de la sección circular de un tronco del que emerge un matorral. Los carneros, afrontados entre sí, unen sus morros y muestran sus cuerpos en posición inclinada, como si fuesen los lados catetos de un triángulo, mientras que las patas delanteras aparecen apoyadas en las ramas del matorral y las traseras en el tronco. El conjunto ornamental que sirve de arranque al otro tramo vertical de este alfiz es similar, pues los dos carneros de larga cola han sido sustituidos por un solo macho  cabrío que rodea por encima todo el matorral. El intradós de la totalidad del alfiz se encuentra decorado con fina labra de grutescos* con fantásticos animalitos de carácter híbrido, así como flores y hojas arbóreas. Por tanto, haciendo un recorrido de éste comenzando por la izquierda, contemplamos: un animal cuadrúpedo que tiene manos y pies humanos y agarra con la mano diestra la pezuña trasera derecha de otro animal con cara de mujer que le precede; una paloma, a la que solamente se le ve una pata configurada como si fuese un brazo humano con su correspondiente mano; y un par de alas de ave.

Pasando la vista al tramo horizontal del alfiz, apreciamos flores, hojas arbóreas y el ala de un angelito; un perro con sus cuatro  extremidades terminadas en manos humanas y otro que muestra facciones de cerdo; un animal que tiene cabeza y patas de ave y un ala desplegada, mientras que el resto del cuerpo y el rabo parecen de borrego y las extremidades posteriores  terminadas en uñas; una cabra  comiendo una flor, un ave que tiene cara de perro con largas orejas; un animal que muestra cuerpo y patas de equino y cabeza en la que es imposible precisar si corresponde a un carnero o a un pez; un león cuyas cuatro patas terminan en pies humanos; un tondo* de superficie lisa; un conejo y un perro muy deteriorado, pues solamente le queda la cabeza, parte del lomo y una de las patas traseras. Así llegamos hasta el ángulo que, destruido, forman en el alfiz el segmento horizontal y el vertical que vemos a la derecha. Este tramo vertical ofrece en su totalidad una ornamentación vegetal de ramas con hojas y flores, quedando rematado por el conjunto, ya citado, que conforman el macho cabrío y el matorral que emerge de un tronco de sección circular vista de frente.

Nos trasladamos ahora a lo que fue fachada meridional del templo (foto 36). Corresponde a un lateral de la nave de la iglesia y está construida en ladrillo. En ella se abre el vano de una gótica puerta de arco ojival compuesto por cinco arquivoltas, las cuales descansan en un zócalo que aparece moldurado en vertical al ritmo que marcan las citadas arquivoltas. Dicho zócalo es de ladrillo y está enfoscado* de cemento.

Ruinas de la iglesia de San Polo. Fachada sur.
Ruinas de la iglesia de San Polo. Fachada sur.

Flanquean la puerta un par de pilastras en las que, por encima de la misma, corre un entablamento moldurado* a base de la disposición más o menos entrante o saliente de los ladrillos. Y, algo más arriba, el muro abre a la misma altura un trío de ventanas con arcos de medio punto.  De estas ventanas, la que vemos más a la izquierda aparece tapiada con ladrillo enfoscado de cemento y pintado de color ocre, mientras que la de la derecha deja ver el cielo del otro lado del muro. La central es abocinada y su arco de medio punto comprende tres arquivoltas cuyo radio es menor  cuanto más interiormente se encuentran.

A la derecha de la portada continúa el muro sur de la nave de la iglesia, donde, desde el nivel del pavimento de la calle, arranca un vano de arco de medio punto que está totalmente cegado a base de ladrillo enfoscado de cemento y pintado de ocre. Y, a un metro escaso de las pilastras* que flanquean la puerta se alzan a izquierda y derecha de la misma sendos estribos o contrafuertes que se elevan hasta la moldurada cornisa del tejado que recorre toda la fachada, la cual ha sido enfoscada de cemento y pintada de color ocre en el tramo que abarca la portada.

A continuación del estribo de la derecha, otro vano igualmente tapado con ladrillo enfoscado de cemento y coloreado de ocre, muestra  las jambas* de dorada piedra arenisca de Villamayor y el arco de medio punto trabajado en ladrillo el cual se encuentra al mismo nivel que el arco de la ventana anterior y a una altura ligeramente mayor que los del trío de ventanas abierto por encima de la puerta ojival de este lienzo sur de la iglesia.

Entrando  por esta puerta gótica archivoltada*, encontramos inmediatamente a la izquierda una pequeña puerta por la que se accede a la escalera que sube  al campanario; puerta sobre la que luce un deteriorado escudo de armas de don Francisco Sánchez de Palenzuela, compuesto por tres fajas sobre campo cerrado por bordura de cruces aspadas. Sabido es que este prelado salmantino tuvo por blasón tres fajas azules sobre campo blanco rodeado de  bordura azul sobre la que destacan doradas cruces aspadas.

Si entramos por la puerta de arco de medio punto que se abre en la fachada de piedra arenisca  que mira a occidente, una vez traspasada observamos que el arco por el interior es escarzano. En el muro lateral izquierdo que cierra por el norte la nave de la iglesia, se abre una ventana rectangular, alargada en vertical, y, algo más arriba de su dintel, advertimos otro escudo  de don Francisco Sánchez de Palenzuela, fundador de la Capilla Dorada o “de todos los Santos” en la Catedral  Nueva de Salamanca. En esta misma pared se ve una columna adosada a una pilastra, las cuales son de piedra arenisca de Villamayor y sostienen un tejadillo.

De nuevo en la pared frontera, es decir, en el interior del muro lateral sur de la nave, en las inmediaciones de la torre del campanario se eleva otra columna de idéntica piedra de Villamayor adosada a una pilastra de ladrillo. El mismo campanario se ilumina a través de una ventana semejante a la que vimos en el muro frontero, aunque  esta se encuentra acristalada; ventana sobre cuyo dintel luce parte del blasón de don Francisco Sánchez de Palenzuela, mientras que, algo más arriba, ilumina igualmente el campanario otra más pequeña y acristalada cuyo eje no corresponde con el de la anterior.

Ruinas de la iglesia de San Polo: absidiolo y fachada sur por el interior.
Ruinas de la iglesia de San Polo: absidiolo y fachada sur por el interior.

Continuando por el interior, a la izquierda de la puerta ojival de este costado sur de la iglesia (foto 37), lo que parece una puerta tapiada con ladrillo enfoscado de cemento y pintado de color ocre, es una hornacina adintelada con suelo de pizarra, cuyo dintel y jambas  de piedra arenisca de Villamayor debieron colocarse al tiempo  que se realizaba la obra reconstructora ordenada por don Francisco  Sánchez de Palenzuela para la fachada occidental del templo. El dintel* de esta puerta tapiada, convertida en hornacina, aparece coronado por un bloque de piedra de Villamayor que muestra forma de rombo irregular alargado en vertical; rombo de cuya mitad inferior le faltan las dos terceras partes y el tercio restante apoya en el dintel, mientras que la mitad superior tiene redondeado el vértice que constituye la cúspide de la masa pétrea que estamos analizando.

La cara oriental del interior de la iglesia la constituye su cabecera triabsidal de forma semicircular (foto 38) . Está construida en ladrillo sobre un basamento de tosca piedra arenisca muy sedimentada, lo que la hace dura y resistente.

Ruinas de la iglesia de San Polo: cabecera triabsidial.
Ruinas de la iglesia de San Polo: cabecera triabsidial.

En la parte del ábside correspondiente a la capilla mayor se advierte la piedra sedimentaria que tiene por base, y, por encima, otra franja de ladrillo que mide unos 50 centímetros de ancho, además de pilastras construidas igualmente con ladrillo y argamasa, conforme al arte mudéjar propio de los mozárabes. La parte correspondiente  al absidiolo de la izquierda, según visión frontal del espectador, es de menores dimensiones y conserva también su base de piedra y los 50 centímetros  de franja de ladrillo que asienta sobre ella, pero carece de pilastras. El absidiolo que vemos a la derecha del conjunto es el que, a pesar de su deterioro, se conserva más completo. Este se abre mediante abocinado* arco de medio punto que cuenta con tres arquivoltas; arquivoltas que, en el caso de las dos más internas, apean a diferente altura sobre una misma pilastra, mientras que la tercera y más externa de ellas descansa en el muro de ladrillo que lo cierra por uno de sus costados y el que por el otro lado lo separa de la capilla mayor. Tanto la pilastra que soporta las arquivoltas, como la jamba y el exterior de ladrillo de este absidiolo, están enfoscados de cemento y pintados de ocre. Le falta, como a la capilla mayor y al absidiolo colateral, la bóveda de cascarón de cuarto de huevo, pero asienta en el suelo una masa de piedra cuya meseta tiene la mitad interna a mayor altura que la mitad externa, lo que induce a pensar en la posibilidad de que aquí estuviese instalada una pila bautismal o lavatorio de manos. Ambos absidiolos laterales se comunican con la capilla mayor a través de un paso horadado en el ladrillo de las paredes medianeras.

Unos treinta centímetros por encima de la arquivolta externa y más alta de las tres que tiene la entrada al absidiolo últimamente descrito, el muro abre tres ventanas  rectangulares que se cierran en la altura mediante su respectivo arco de medio punto. Dispuestas a modo de escalera y queriendo adivinar que sobre el otro absidiolo había otras tantas que ofrecían la misma disposición, muestran distintas dimensiones. Así, de izquierda a derecha, la primera es la más alta y estrecha, mientras que la central es la más ancha y tiene una altura intermedia entre las tres. La de la derecha, como es lógico, resulta la más baja y tiene una anchura mayor que la de la izquierda y menor que la central. Hoy solamente permanece abierta la central pues las otras dos  están tapiadas con ladrillo cara vista. Por último, en el ladrillo del interior de la capilla mayor y de los absidiolos laterales se advierten pequeñas oquedades que debieron servir para acoger al sagrario o figuras religiosas  y reliquias de santos u objetos necesarios para el culto.

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