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El hecho de que esta iglesia fuese asentada en las afueras de la primitiva cerca celtíbera y romana que tuvo la ciudad y el paso junto a ella del arroyo que luego se llamó  “de Santo Domingo” con las posibilidades de desborde que ofrecían sus aguas  en época de lluvias, dio lugar a que, inicialmente, contase con una feligresía bastante escasa. Sin embargo, una vez llevada a cabo la ampliación de la muralla a mediados de la décimo tercera  centuria, al quedar dentro del recinto amurallado, las gentes se sintieron más protegidas y fueron ubicando sus viviendas en las cercanías, dando lugar a un crecimiento paulatino del número de parroquianos que formaban su colación de portogaleses. Tanto es así que el templo tuvo que ser posteriormente ampliado y en el siglo XVI reconstruido. Así, en 1529 presentaba un aspecto casi monumental, pues se le había levantado una torre a los pies y se estaba construyendo, adosada a la que ya tenía, una nueva fachada del poniente, de la que formaba parte la portada principal; fachada que se remataba con una fila de treinta estatuas de santos sentados sobre góticas repisas. Además, entre ellas, una más ocupaba el centro de la fila. Era la escultura del Salvador, que presidía toda la cara occidental de la iglesia.

Exterior de la fachada del poniente de la iglesia de San Polo.
Exterior de la fachada del poniente de la iglesia de San Polo.

En la portada lucía una placa con inscripción, donde rezaba que aquella obra reconstructora y modificadora se había comenzado en 1529 por orden del reverendo señor don Francisco Sánchez de Palenzuela, arcediano  de Alba de Tormes y canónigo de la Catedral de Salamanca que luego llegó a ser obispo de la misma. Ello hace que hoy podamos contemplar en diversos lugares de las ruinas de la iglesia el escudo de armas de este ilustre prelado salmantino, que consta de campo con tres fajas y bordura de cruces aspadas, además del gorro episcopal que conservan como timbre algunos de ellos. Don Francisco Sánchez de Palenzuela fundó también en la Catedral Nueva la capilla dorada y la llenó de santos, motivo por el que también se la conoce como “Capilla de todos los Santos”.

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