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Estamos, por tanto, ante los restos de la Iglesia de San Polo, templo del que tomó el nombre la puerta de la muralla que antaño se abría en sus inmediaciones, al igual que las también desaparecidas puertas de Sancti Spíritus, y de Los Milagros, las cuales permitían flanquear dicha muralla por el oriente y sur de la ciudad, ya que se encontraban ubicadas junto a  las parroquias de Sancti Spíritus y Santo Tomás Cantuariense y la extinguida y demolida ermita de Nuestra Señora de los Milagros.

La iglesia de San Polo era una de las parroquias más antiguas de Salamanca, pues fue fundada el año 1108 y dotada en 1112 por el caballero portogalés* Esteban Rodríguez. Es, por consiguiente, un templo levantado con antelación a la ampliación de la muralla que la dejó dentro de la ciudad a mediados del siglo XIII, pero, además construido en 1108 o anteriormente, pues Esteban Rodríguez  se limitó a fundarlo como parroquia de los portogaleses y a dotarles de rentas suficientes para su mantenimiento; todo ello como signo de agradecimiento al Señor por salir ileso cuando estuvo a punto de morir al desbocarse su caballo, tal como testimonian estos líricos versos que escribió Juan de Trasmiera: “Esteban Rodríguez era – el que a San Polo dotó cuando el caballo salió- de su mano a la carrera”.

Lo que queda de la construcción primitiva demuestra que se trata de una iglesia levantada por mozárabes. Y así fue, pues sabemos que estos cristianos que quisieron mantener su fe a toda costa durante la dominación musulmana, pudieron hacerlo, pero siempre con la condición de que sus casas y templos estuvieran asentados extramuros de la ciudad: condición que es causa y efecto del  nacimiento de la colación o barrio de los mozárabes en la zona ubicada en la Vega del Tormes entre la Puerta de los Milagros y lo que aún queda en pie del convento agustino de Nuestra Señora de la Vega. Es el barrio de Tenerías, nombre que le viene desde entonces, el cual conserva las características propias de la vida de los mozárabes hasta algún tiempo después de la repoblación efectuada por el conde don Raimundo de Borgoña.

Sin embargo, aunque inicialmente eran feligreses mozárabes los que vivían en torno a la Iglesia de San Polo, al ser portogaleses los que se instalaron durante la repoblación, parece que faltaba la debida sintonía entre las culturas  de este nuevo grupo poblacional y de los viejos vecinos mozárabes, originando el que algunos de estos últimos pasasen a habitar casas situadas tierra adentro de la muralla y otros se viesen obligados a desplazarse hasta lugares más lejanos de la ciudad que los que ocuparon hasta entonces. Esto explica que tales desplazados fundasen, entre otros, los pueblos de Mozárbez y Mozarbitos.

Así las cosas, la iglesia de San Polo, tras haber sido abandonada por la primera colación de feligreses mozárabes y ser refundada como parroquia por el portogalés Esteban Rodríguez, sigue fuera de las murallas de la ciudad hasta que ésta se amplía a mediados del siglo XIII, estirándose por la margen más interna de los actuales paseos de Rector Esperabé y de José de Canalejas y abriéndose, entre otros, la puerta de San Polo o de San Pablo.

La iglesia de San Polo era románica y de construcción muy humilde, pues, tal como acostumbraban los mozárabes por influencia de los árabes, se había levantado con materiales no nobles: ladrillos, barro y madera. Sí, se edificó en el estilo románico mudéjar de la época, es decir, con ladrillos y argamasa de cal, además de dotarla de techos de madera, todo lo cual se realizó mediante técnicas árabes adaptadas por los alarifes mudéjares a las necesidades requeridas para la concepción de templos  cristianos, motivo por el que tomó esa clara influencia morisca que aún se percibe en los restos ruinosos conservados.

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