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Ahondando en los datos que he investigado sobre esta Iglesia, paso a detallar las obras que se realizaron en ella durante los siglos XVII, XVIII y XIX, así como los materiales utilizados en las mismas y sus costes. Estos datos han sido extraídos de los libros de fábrica números 431/22, 23, 24 y 25.

Según el libro 431/22:

En 1712 eran propiedad de la Parroquia de Sto. Tomás Cantuariense al menos nueve casas que se levantaban dispersas en las calles de Escoto, Monte Oliveti, El Cáliz, El Rosario, y la Plaza de Sto. Tomás. 

En 1743 se realizó una compostura al Cristo de la Iglesia por 40 reales de vellón.

El 3 de Mayo de 1746 se pagaron 3.000 reales de vellón por numerosas reparaciones y remodelaciones hechas en el tejado, las bóvedas, arcos, paredes, ventanas y forrar toda la cúpula y el resto de las bóvedas con yeserías churriguerescas, así como hacer el coro, la antesacristía, y algunos trabajos para el púlpito.

En el mismo año se abonaron también:

  • 84 reales de vellón por el trabajo de un carpintero que arrancó las lacenas* de la sacristía y las sentó en la capilla, además de sentar las dos puertas del púlpito y hacer el marco de una ventana existente en la contrasacristía.
  • 655 reales y 16 maravedís de 85 fanegas de yeso moreno compradas para la bóveda y los tendidos de la puerta que se cerró, así como para el arco de la capilla mayor, paredes, cielo del púlpito, etc.
  • 148 reales por 21 fanegas de yeso compradas para las repisas de los cuatro arcos en que asienta la cúpula vaída que cubre el centro del crucero.
  • 132 reales de vellón y 10 maravedís que costaron las tejas y ladrillos necesarios para la reparación del tejado y las cornisas, tabiques del arco de la capilla mayor, y lacenas de la capilla inmediata.
  • 634 reales de vellón por romper la pared para la puerta del púlpito y el hacerla, así como por el rompimiento de la ventana de la capilla y dar mayor abertura al vano de la que da luz al coro, hacer la mesa del altar que existió a la salida de la sacristía y la de la capillita, el yeso necesario para estos trabajos y tres decenas de tomiza* para el cielo raso del púlpito y ventana del cuerpo de la Iglesia, etc.
  • 491 reales de vellón por dos vidrieras nuevas para las ventanas del coro y de la capilla, aunque se aprovechó para otras cosas el vidrio que hasta entonces tuvo esta última; 175 reales de vellón que costaron la solera, el pasamano y balaustres del coro y la solera y cornisa del púlpito, así como el apear el "retablo viejo" (el de la Capilla Mayor).
  • 143 reales de vellón del postigo nuevo que se abrió y se hizo en el cancel para que los fieles entrasen y saliesen de la iglesia con mayor fluidez, además de sentar los dos retablos viejos.
  • 53 reales que costaron las tres varillas gruesas de las tres ventanas de la Iglesia y el atril de hierro para el coro, así como un picaporte, y calamones* para el púlpito.
  • 1657 reales de vellón por la talla de yeso hecha en las bóvedas, arcos y repisas de ellos, del coro, y el dorado del Espíritu Santo.
  • 100 reales de vellón correspondientes  al blanqueo y barnizado del pasamano, balaustres y solera del coro e idénticos trabajos en la madera del púlpito, así como el dorar las mazorcas de este.
  • 740 reales de vellón que costó el tornavoz del púlpito, con el barrote que tenía y su colocación, además de otros 50 reales más que costó el Niño con que se remataba dicho tornavoz y los serafines que tienen por un paño al trono del Espíritu Santo.
  • 170 reales de vellón que costó el dorado del sagrario y el cascarón para exponer a S. M. el Santísimo.
  • 135 reales por la pintura con que se cubrió a S. M.
  • 481 reales de vellón que costó cerrar la puerta de la iglesia y componer el presbiterio, así como hacer el pedestal de piedra para el retablo y la mesa del altar mayor.
  • 172 reales de vellón y 16 maravedís que costó realizar el camarín y un contraarco de yeso al de la Capilla Mayor, así como por 8 fanegas de yeso moreno que se utilizó en ello y en la talla de dicho arco, además de media fanega de yeso blanco y otra media de cal blanca y el trabajo de blanquear la sacristía.
  • 142 reales de vellón y 16 maravedís por llevar a cabo la talla del arco de la capilla mayor, así como sentar y componer las imágenes.
  • 81 reales de vellón que importaron 20 varas de lienzo anubado* con flores para las cortinas de las tres ventanas de la iglesia y 7 varas de gasa para el transparente del camarín.
  • 24 reales de vellón y 24 maravedís que costaron las hechuras de las cortinas y el paño del coro, con el hilo, seda y cintas que se necesitaron para su confección.
  • Y 30 reales de vellón que costó la madera necesitada para el piso y tabiques del camarín de Nuestra Señora del Pilar que se construyó en la Capilla Mayor.

El Libro de Fábrica con signatura 431/23 dice que en 1826 se pagaron, entre otras cosas:

  • 80 reales de vellón al maestro vidriero José Biaza por guarnecer y reponer la mayoría de los cristales al farol de la lámpara de la iglesia, el cual parecía inservible por haberse caído.
  • 97 reales y 17 maravedís a Gaspar Labrador por los jornales y materiales empleados para sacudir la iglesia, sacristía, coro, cuarto de las arcas y entrada a la sacristía, así como blanquear el templo, la sacristía y el coro, a fin de que todo ello estuviera decente el día de la fiesta sacramental, a la que asistió el Ilustre Sr. Obispo de Salamanca D. Agustín Varela y Temas.

En 1827 se abonaron: al albañil Francisco Labrador y al pintor Santiago de la Piedra:

  • 130 reales de vellón por reparar y pintar el camarín de Nuestra Señora del Pilar que entonces había tras el retablo mayor y pintar las puertas de la Iglesia.
  • 6 reales de vellón al platero Salvador Sanz de Velasco por realizar una compostura a un cáliz.
  • Y 59 reales de vellón al herrero Mateo de la Iglesia por varias composturas hechas en las campanas y en otros elementos del templo.

El libro reseñado con el número de signatura 431/24 señala que el 21 de Marzo de 1846 se pagaron:

  • 20 reales de vellón al cristalero Nicolás Arévalo por componer la vidriera del camarín de la Virgen del Pilar y el alumbrado de la imagen, así como un escaparate.
  • y 2 reales de vellón al platero Domingo Bellido por hacer una compostura en una oliera.

El 8 de Julio de 1848 se pagó 5 reales de vellón a Cayetano de la Riva por la compostura realizada en un pasador grande de la puerta y cancel de la Iglesia.

El 12 de Noviembre del mismo año cobró el cerrajero Cayetano de la Nosa 18 reales de vellón por echar las chapas a la puerta del templo y poner una llave a la puerta de la sacristía.

En Noviembre de 1849 fueron satisfechos 10 reales de vellón al carpintero Francisco Marcos por echar una compostura a la puerta de la sacristía.

En el mes de Mayo de 1850 cobró el carpintero Mateo Díez 8 reales  por la compostura realizada a una tarima para la iglesia.

En 1851 se pagó a Diego Santiago Labrador 9 reales de vellón por componer el agujero de la torre y por una carga de barro y 37 ladrillos que utilizó en dicha reparación.

El 23 de Diciembre del mismo año realizó el carpintero Simón Andrés la compostura de las gradas de la Iglesia y un banco de la misma por 12 reales de vellón.

Y en el Libro de Fábrica recogido en el Archivo Diocesano con el número de signatura 431/25 se habla de una persona sobre la que sólo se cita el título nobiliario que ostentaba. Dice que: el año 1853, el conde de las Navas entregó a la parroquia de Sto. Tomás Cantuariense 40 reales de vellón como renta de un censo en favor de la fábrica del templo y, en 1854, volvió a entregar idéntica cantidad por el mismo concepto.

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