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Vamos a pasar ahora al otro ábside lateral, es decir, al del lado de la epístola, que se encuentra inmediato al brazo sur del crucero. A la vista está que, como ya dije en otra ocasión, tiene la misma estructura que el anterior, y, para iluminar su interior cuenta también con una ventana que, salvo en lo que se refiere a la ornamentación, es idéntica.

En el muro lateral que lo cierra por la calle del Rosario, es decir, en el que vemos a nuestra derecha, hay un hueco que abarca todo su grosor y sirve para guardar las ropas y otros utensilios del culto. Por tanto, es un hueco tapiado con sillares de piedra de Villamayor por el exterior, mientras que internamente muestra una puerta de madera que está cerrada con llave.

Por encima de esta puerta, el muro luce una moderna cruz metálica, en tanto que, enfrente, en la pared que hace medianía con el ábside central, cuelga un pequeño crucifijo de plata con Cristo de estilo románico de unos quince centímetros de longitud.

La comunicación entre este ábside lateral y el crucero se realiza mediante un arco protogótico idéntico al del ábside del lado del evangelio, y sus pilares sustentan capiteles que muestran una labra decorativa de carácter geométrico, aunque son menos voluminosos que los que ocupan el mismo lugar en el susodicho ábside colateral. Así, los pilares de la entrada son recorridos por una imposta bellamente labrada: la del situado a la izquierda muestra losetas que tienen por radios seis pétalos de flor, mientras que la de la derecha luce cordones estriados que forman espiraladas volutas.

Igualmente, las impostas que ornamentan los arcos de entrada a ambos ábsides laterales exhiben diferentes motivos geométricos circulares ejecutados con técnicas variadas y otros adornos de corte clásico, tales como volutas pareadas que muestran estructura simple y ruda ejecución.

Por otra parte, bajo la ventana que ilumina el ábside, ya sabemos que existe una hornacina polilobulada que debió contener el sagrario de esta capilla o alguna imagen, en tanto que la cobertura de todo el espacio absidal queda en manos de los dos tipos de bóvedas que cumplen el mismo oficio en el ábside central y en el del lado del evangelio, es decir, mediante una bóveda de cuarto de esfera que enlaza con otra de cañón agudo.

Según consta en un documento de 1771, sabemos que la capilla instalada en este ábside del lado de la epístola estuvo dedicada a Santa Águeda hasta el momento de la restauración llevada a cabo en la década de los sesenta del siglo XX, momento en que se retiró su viejo altar y retablo barroco para ser almacenados en los sótanos del convento-colegio de Calatrava y posteriormente eliminados o llevados a otra iglesia, de la que desconozco su nombre.

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