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Por debajo del arco de medio punto abierto en la pared medianera levantada entre el ábside central y el del evangelio, pasamos a este último. Ya en él, tal como indiqué anteriormente, vemos que  se cubre en la zona fondal con una bóveda de cuarto de esfera, a la que continúa otra de cañón apuntado que llega hasta el arco de su embocadura al crucero, cuyos pilares se adornan en sus caras internas con una imposta que lleva por labra: en la del lado izquierdo (foto 17), motivos geométricos formados por círculos concéntricos cuyo número varía en cada caso; y en la del derecho (foto 18), espiraladas volutas formadas por un cordón estriado. En suma, una ornamentación que, al igual que en las impostas que ocupan el mismo lugar en el otro ábside lateral, ofrecen círculos ejecutados con técnicas variadas y motivos de corte clásico que cuentan con una ruda ejecución, tal como se advierte en las espiraladas volutas pareadas de estructura simple.

Pilar cruciforme con semicolumnas adosadas en que apoyan los arcos de entrada a Capilla Mayor y al absidiolo del lado del evangelio.
Pilar cruciforme con semicolumnas adosadas en que apoyan los arcos de entrada a Capilla Mayor y al absidiolo del lado del evangelio.

Este ábside tiene así mismo otra ventana igual a la que ilumina la capilla mayor en el ábside central, aunque con una nota diferencial, ya que, al contrario que la otra, la que ahora nos ocupa está enmarcada por un arco románico de medio punto y las dos columnas que lo sostienen; columnas que, al tiempo que la flanquean, hacen que parezca más amplia. Sin embargo, observémosla con detenimiento y no nos engañemos, pues estamos ante otra ventana de estrecho vano rectangular que se alarga en vertical. Es tal su angostura que, de no ser por las lámparas de luz eléctrica, el lugar quedaría en la penumbra, pues ello impide el paso de la luz natural necesaria. Incluso, los adornos metálicos que conforman la reja metálica protectora del hueco la tamizan aún más. Estamos, por tanto, en un espacio de la iglesia en que la iluminación natural resulta insuficiente, lo que me induce a pensar en lo trabajoso que sería iluminar el templo en sus distintos siglos de existencia hasta la invención de la luz eléctrica, ya que, aunque con anterioridad se hacía mediante candiles, mucho antes se llevaba a cabo con antorchas colocadas en sitios estratégicos y éstas tenían que ser elaboradas por mano humana.

Bajo la citada ventana se aprecia una hornacina de arco escarzano que debió alojar  el sagrario o alguna imagen, aunque hoy está vacía. Actualmente tampoco existe el altar con su bello frontal de azulejos talaveranos del siglo XVII que se colocaron a mediados de la dieciochesca centuria, ya que dicho altar y azulejos fueron retirados al realizarse en la década de los sesenta del siglo XX la restauración general del templo.

En esta capilla fue donde se enterró al final de la primera década de la decimoséptima centuria a  don Alonso López de San Martín, siendo a mediados del siglo XX cuando se colocó en el suelo la lápida bajo la que se guardan sus restos mortales. Es una losa en la que se lee: "Alonso de San Martín, presbítero fundador del Colegio Menor universitario de San Ildefonso, muerto el dos de febrero de 1610". Debajo sigue diciendo: " La Universidad Literaria -1949"; datos que corresponden a la institución docente que dedicó la lápida y al año en que se colocó.

Don Alonso López de San Martín fue uno de los clérigos pertenecientes a la Real Clerecía de San Marcos y, pocos años antes de morir, fundó a escasos metros de la fachada principal de esta iglesia dedicada a Santo Tomás Bécket, el ya extinguido Colegio Menor de San Ildefonso.

Iglesia de Santo Tomás Cantuariense: ornamentación tallada de piedra en el absidiolo del lado del evangelio (4 de mayo de 1999).
Iglesia de Santo Tomás Cantuariense: ornamentación tallada de piedra en el absidiolo del lado del evangelio (4 de mayo de 1999).

Iglesia de Santo Tomás Cantuariense: ornamentación tallada de piedra en el absidiolo del lado del evangelio (4 de mayo de 1999).
Iglesia de Santo Tomás Cantuariense: ornamentación tallada de piedra en el absidiolo del lado del evangelio (4 de mayo de 1999).

En el muro norte de este absidiolo, es decir, en la zona que exteriormente mira al "Corralillo de Santo Tomás", contemplamos otra estrecha ventana rectangular y abocinada que se alarga en vertical y se encuentra acristalada, aunque durante algún tiempo anterior a la restauración de los años sesenta de la vigésima centuria estuvo tapiada.

La embocadura que tiene este espacio absidal para entrar desde el crucero es de arco trabajado a comienzos del periodo gótico, es decir, estamos ante un arco protogótico pues se muestra doblado y ligeramente apuntado. Este arco, además de descansar sobre pilares con capiteles ornamentados a base de una simple y esquemática labra vegetal, es recorrido por la siguiente inscripción: " esta Capilla es del Colegio de San Ildefonso".

En el altar de esta capilla mayor, el sábado día 11 de Septiembre de 1999, contraían matrimonio D. José Lago y Dña. Teresa García Bernalt, directora del Departamento de Publicidad del Diario local “La Gaceta“. La ceremonia nupcial se desarrolló de forma entrañable y sencilla en compañía de numerosos familiares, amigos y compañeros de trabajo, tanto del periódico como del Servicio de Actividades de la Universidad de Salamanca, donde trabaja el recién desposado. Un espléndido ágape degustaron después en el Hotel Meliá Horus, sito en la carretera de Madrid, continuando luego la fiesta en “Las Caballerizas” del edificio universitario conocido como “Palacio de Anaya” hasta bien entrada la madrugada.

Más tarde, la pareja salió en viaje de luna de miel hacia París.

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