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Hemos concluido el pase de revista a la cara sur del templo, y, antes de pasar a su interior, vamos a conocer la historia de la portada y la torre que se alza sobre ella.

Los pies de la nave con el hastial o fachada principal y la torre que se levanta  sobre ellos (foto 8), conforman la parte más moderna del templo. Se trata de una añadido realizado con posterioridad a la primitiva construcción de la iglesia en tiempos de su fundación, por lo que es fácilmente diferenciable del resto de la misma. Gómez Moreno dice que los pies de la nave fueron reconstruidos  en gran parte a principios del siglo XVI, mientras que Camón Aznar afirma que la fachada principal y su puerta, junto con la torre, son de finales del siglo XV, aunque las tipologías  de la puerta de entrada y la ventana de la torre datan su construcción en el primer cuarto de la décimo sexta centuria.

Fachada principal y callejón del costado de la epístola
Fachada principal y callejón del costado de la epístola

No obstante, estas partes del templo sufrieron con posterioridad varias alteraciones y restauraciones. Ello se advierte en la irregular disposición en que se muestran colocadas las hiladas de sillares que, a veces, no van a paño, o en la desaparición de parte de la imposta de la zona superior de la torre. Incluso, sabemos  por el Libro de Fábrica de la iglesia que guarda el Archivo Diocesano de Salamanca con el número de signatura 431/22, que en 1745 se amplió la citada ventana de la torre para dar más iluminación a la sala coral y que desde mediados del mes de noviembre de 1841 hasta el 20 de Julio de 1845 se clausuró la iglesia para reparar la torre, siendo en 1843 cuando se remodeló su cuerpo de campanas a fin de que estuvieran mejor instaladas. El costo de las obras de reparación de la torre y remodelación de su cuerpo de campanas ascendió a los 2400 reales de vellón, siendo ejecutadas cuando era párroco del templo el padre Victoriano Bellido de las Peñas, quien ejerció el cargo hasta llegarle la hora de la muerte el 9 de octubre de 1859. Como ya sabemos, también hubo una reconstrucción restauradora en la década de los sesenta del siglo XX.

El campanario cuenta con seis ventanas de arco de medio punto que se distribuyen a razón de dos en cada uno de los lados oriental y occidental y una en los costados septentrional y meridional. Y la imposta incompleta que perimetrea la torre señalando la altura en que nace el campanario, recorre en su totalidad los lados septentrional y occidental, además de parte del meridional, mientras que en el costado oriental no queda un ápice de ella sino las huellas de una reparación hecha con cemento.

La portada del templo mira al poniente y ocupa todo el cuerpo bajo de la torre. Contemplando los muros que flanquean la puerta principal, se observa que arrancan de un nivel ligeramente superior al del pavimento de la calle, lo que hace necesaria la escalera de hormigón que permite el ingreso al templo. La puerta muestra adovelado arco de medio punto bocelado que se compone de regulares y grandes dovelas. Este descansa sobre columnillas apenas esbozadas que cuentan con leve capitel y carecen de basa, por lo que parecen meros baquetones que apean sobre altos plintos. Algunas de las dovelas se encuentran desencajadas, en tanto que la clave aparece ligeramente caída.

Más arriba de las regulares y grandes dovelas que muestra el arco de la puerta se advierte una pequeña y vacía hornacina gótica cuya base, en forma de repisa, aparece subrayada por bolas, bajo las que se suceden horizontalmente una serie de molduras en forma de sencillos boceles que van decreciendo en longitud según se distancian de la hornacina. La decoración de bolas denota claramente haberse construido en tiempo de "Los Reyes Católicos" Isabel y Fernando, o, a lo sumo en la década posterior a la muerte de éste último.

A la derecha de dicha hornacina observamos en el muro una pequeña abertura o estrecha ventana saetera que, durante las luchas en que se enzarzaron los bandos salmantinos en el siglo XVI, debió tener carácter defensivo, pues esta fue una de las iglesias pertenecientes al bando de S. Benito. No obstante, hoy sólo sirve para iluminar la escalera de caracol que permite subir al cuerpo de campanas de la torre.

Por encima de la gótica hornacina, una amplia ventana que deja pasar la luz natural al interior de la iglesia a través de la sala del coro, se cierra en la altura mediante arco de medio punto adovelado y con moldura de  bocel* , el cual descansa sobre dos columnillas adosadas a los bordes del vano y carentes de capitel, por lo que parecen simples baquetones. Aunque fue ampliada a mediados del siglo XVIII es una de las muchas de los siglos XV y XVI que aun perviven en edificios salmantinos.

Superada la altura del arco de esta ventana luminaria del coro, discurre por toda la fachada principal una cornisa que constituye el nivel más alto de la portada, ya que a partir de aquí nace el cuerpo de campanas de la torre; cuerpo de campanas que tiene una arquitectura de planta cuadrada y se cubre con un tejado a cuatro aguas, además de abrir en sus cuatro caras las ventanas de arco de medio punto que ya conocemos, lo que permite contemplar sus dos campanas.

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